¡Ellos se los llevaron! ¡Ellos saben dónde están!

Por Katheryn Hernández

Todo comenzó la noche del 26 de septiembre cuando un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y miembros del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo pidieron tres autobuses de una central camionera de Iguala. Venían de recolectar fondos económicos para asistir al encuentro de Normales Rurales y conmemorar el 2 de octubre; pero 27 policías municipales y narcotraficantes del grupo “Guerreros Unidos” los interceptaron y balacearon.

Tal bloqueo ocurrido en el municipio de Iguala, Estado de Guerrero dejo un saldo de seis muertos, 20 heridos y 43 desaparecidos. Quien dio la orden de detenerlos fue Francisco Salgado director de la policía federal, pero quien los instruyó a que dispararan (“dicen”) fue el Chucky, líder de los Guerreros Unidos. Una de las líneas de investigación indica que los estudiantes desaparecidos fueron llevados en patrullas hasta cierto punto donde los miembros del grupo delictivo los esperaban. Y desde ese momento no se sabe nada de sus vidas.

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El normalista Marcos, estudiante de tercer año de dicha escuela, narró en entrevista con Adela Micha, “Nos bajaron, nos empezaron a golpear, ahí nos tuvieron, a unos compañeros de segundo, yo les decía que nos dejaran, pero estaban muy asustados, en el primer autobús empezaron a llevarse a casi a todos, llegaron más patrullas, pero esas nada más fueron a llevárselos.”

Lo ocurrido es una opresión preocupante, porque están (en el caso hipotético que sigan con vida) privando a 43 personas de su autonomía, de su condición propietaria de sí mismas, y sobre todo de su libertad. El valor del individuo es una conquista de la modernidad, y la democracia debería asegurar ese valor, es sorprendente las conexiones que tienen los cárteles con las autoridades, de tal modo que sepan el modus operandi, y puedan cometer delitos de este nivel en equipo.

La PGR solamente ha detenido a 26 policías, y a 17 integrantes del crimen organizado los cuales fueron trasferidos al penal de Nayarit. Cabe mencionar, que los Guerreros Unidos es una asociación pequeña de criminales surgida de los grandes cárteles. Son sicarios con una edad entre 16 y 25 años. Su principal mercado es la venta de amapola y marihuana, hacia los Estados Unidos. Y han ido sembrando la angustia de los guerrerenses con secuestros y extorsiones.

Sin embargo, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, sabía de los vínculos del alcalde José Luis Abarca con los delincuentes de la mafia. Sin olvidar, que después del ataque a los estudiantes Abarca pidió al Cabildo del Ayuntamiento de Iguala licencia por 30 días para separarse del cargo. El permiso se le concedió y él desapareció en compañía de su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, desde el 30 de septiembre. Por tanto, Abarca tiene un alto porcentaje de estar involucrado, pues no ha sido el único crimen en el que se le ha señalado de culpable. Por ejemplo, en junio de 2013, aparecieron muertos los líderes de Iguala de la Unidad Popular, Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Bandera Román, y Ángel Román Ramírez. Fueron secuestrados con otras cinco personas, las cuales escaparon. La regidora Sofía Lorena Mendoza Martínez, viuda de Arturo Hernández Cardona, ha sostenido que Abarca es culpable, después de que Nicolás Mendoza Villa, uno de los sobrevivientes declaró ante notario que reconoció al alcalde y a Hernández Cardona cuando el primero le dio un balazo en la cara y otro en el pecho al segundo.

Por tanto, es necesario que el gobierno mexicano produzca discursos contundentes. Asegurando que van a encontrar a los estudiantes, y que no habrá impunidad contra los responsables. Tal acontecimiento ha alcanzado altos impactos, pues organizaciones internacionales como la ONU, la OEA, la Unión Europea, Amnistía Internacional y decenas de organismos humanitarios exigen hallar a los culpables y castigarlos. Incluso un equipo de argentinos de antropología forense que se ha encargado de masacres en América Latina, ha llegado a México a pedido de líderes humanitarios.

Pero las investigaciones se han tornado complicadas por dos razones. La primera es que Guerrero es un cementerio clandestino, han encontrado más de 80 cadáveres. “Allá seguido suben los carros a altas horas de la madrugada”, dice un poblador señalando la zona montañosa donde están las fosas. Las personas aseguran que en la cima del cerro hay cuevas donde habitan los Guerreros Unidos. Lamentablemente la violencia en Iguala y sus alrededores viene desde el 2010 cuando en Taxco, encontraron a 51 cuerpos.

El segundo obstáculo se debe a las declaraciones de Solalinde, fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino en Oaxaca, él afirma que testigos, le contaron que los 43 estudiantes fueron quemados vivos. Y por ende, sería imposible comprobar que han perdido la vida.

Han trascurrido semanas y las autoridades no ha sido capaz de atender las demandas del pueblo. Los normalistas se han caracterizado por defender sus derechos, realizan actividades de apoyo, y no era la primera vez que salían a recaudar fondos. Son estudiantes de bajos recursos que luchan día a día por salir adelante. La masacre ocurrida se ha convertido en un movimiento social, no solamente reclaman los afectados directamente; muchas voces se han levanto, muchas marchas por el país se han planeado y organizaciones internacionales exigen una respuesta.

EL coraje producido es tan elevado que normalistas de Ayotzinapa y maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), fueron capaces de quemar las oficinas de la Secretaría de Finanzas en Chilpancingo, Guerrero; como prueba de que no se rendirán hasta que haya justicia. Bajo el lema ‘Por Ayotzinapa, tod@s a la calle’, organizaciones sociales han convocado protestas en la Ciudad de México, Monterrey, y Guadalajara, así como de otras partes del mundo como Londres, Nueva York y Madrid. Al igual, estudiantes de la UNAM, UAM, UPN, IPN, TEC, la Ibero y la CNTE han mostrado solidaridad y optaron por paros de 48 horas o marchas

Hechos de tal magnitud son despreciables, dolorosos e inaceptables. La barbarie no encaja en un estado democrático. No basta con detener a policías, pues fue de más arriba donde se dio la orden. Las autoridades saben PERFECTAMENTE donde están, ¡ellos se los llevaron!, ¡ellos lo saben! El poder de la ciudadanía, el poder de las voces alzadas, el poder de querer cambiar se hace más fuerte. El gobierno es cómplice, estamos ahogados en corrupción, el crimen organizado es más poderoso que nuestras políticas. Todos exigimos justicia, pues los enterrados clandestinamente también la merecen.

Finalmente se te extiende la invitación para actuar en solidaria con los compañeros de Ayotzinapa. Tremenda injusticia les ha tocado vivir a ellos, pero mañana podemos ser nosotros los desaparecidos, muchos somos estudiantes y nuestras familias pueden ser víctimas también. Pues pareciera que ser una persona pensante es un delito en México.

Sería significativa tu participación el próximo miércoles 22 de octubre en la marcha nocturna “Una luz x Ayotzinapa” del Ángel de la Independencia al Zócalo a las 18 horas. De igual forma, en las escuelas se está planteando un paro nacional estudiantil de 48 horas para los días 22 y 23 de octubre, pero la decisión será tomada en las asambleas de cada escuela. También se te convoca a realizar brigadeos informativos masivos para el 22 de octubre en escuelas, barrios y centros de trabajo, con la consigna de extender y profundizar el paro y la movilización.

Asimismo, se invita a realizar bloqueos en calles, avenidas y levantamientos de plumas en casetas el día 23 de octubre entre las 7 y las 9 horas, y entre las 13 y las 15 horas, así como asistir a la convocatoria de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional para realizar un mitin este jueves 23 de octubre, a las 10 horas, en la Plaza Roja de la unidad Zacatenco.

Otra muestra de solidaridad es la planeación de un concierto masivo en Ciudad Universitaria para recaudar fondos económicos que serán entregados a los familiares de los normalistas. Y también se planea una Asamblea Interuniversitaria el 24 de octubre a las 2:00 pm en la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Cada quién decide la manera en que participa, aún conservamos esa libertad sobre nosotros mismos que 43 estudiantes ya no tienen, tenemos la capacidad de decir nuestras acciones en esta dura realidad. Sin embargo, nunca hay que olvidar que la unión hace la fuerza, es un movimiento social pacifico, apartidista, con fines democráticos que intenta hacer justicia. No hay que caer en actos de violencia, hay que ignorar las provocaciones. TODOS SOMOS AYOTZINAPA.

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